Escuela de Ingeniería en Construcción

Historia

El terremoto que en el año 1939 sacudió a la zona de Ñuble, evidenció serias fallas en las obras de edificación locales, debido a deficiencias en los procesos de construcción. En ese contexto, se crea en 1944, el título profesional de Constructor Civil para elevar los estándares de calidad de la construcción en el país.

En 1982 la Universidad de Bio Bio, crea la carrera de Construcción Civil, adscrita a la Facultad de Arquitectura -que luego se llamará Facultad de Arquitectura y Construcción-, siendo la primera en toda la región.

En 1996, en el contexto del proceso universitario de mejora continua, se modifica el nombre del programa por Ingeniería en Construcción. En 2007, la carrera se somete de forma voluntaria a evaluación ante la Agencia de Acreditación Nacional (CNA) para acreditar su currículo, logrando una certificación por 4 años. Posteriormente, en 2011, esta se renueva aumentando a 6 años (hasta diciembre de 2017).

Descripción

El sector construcción -tanto a nivel nacional e internacional– está permanentemente sometido a cambios significativos debido al contexto socio-político, el avance tecnológico y la dinámica de industria que hace pensar en nuevos atributos para la formación de los estudiantes que egresan de la carrera de Ingeniería en Construcción.

La actividad de la construcción en Chile, plantea la necesidad de formar profesionales para su desarrollo de acuerdo con estándares disciplinares y éticos, de un nivel de formación que dé cuenta de las competencias necesarias de un buen desempeño.

El currículum propone una nueva visión, con estrategia pedagógica, que permite vivenciar tanto en condiciones de trabajo reales, como laboratorios y talleres, y la posibilidad de afrontar nuevos desafíos para transferir e integrar el conocimiento.

Así mismo, en el proceso educativo práctico con identidad de contexto, el estudiante aprenderá a convivir con los trabajadores que ostentan códigos y visiones del trabajo idiosincrásicos del sector construcción, distintos a los que se interaccionan en la Universidad. De esta forma, los jóvenes aprenderán de las prácticas en terreno, lo que les permitirá y ayudará en el proceso de tránsito al mundo laboral, constituyendo un valor agregado de socialización que sólo el entorno laboral puede aportarles.